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Fue en el propio hogar donde Luis Advis comenzó su formación musical.
"Mi padre tocaba piano y le gustaba mucho la ópera, mi madre también tocaba piano y cantaba, de tal suerte me crié en un ambiente musical y desde que tuve uso de razón escuché música en mi casa y por ende aprendí a tocar a la par que estudiaba humanidades en el Liceo de Hombres de Iquique". (La Nación, 23 enero, 1981)

Luego de eso emigró a la Santiago para iniciar sus estudios de Leyes en la Universidad de Chile y paralelamente comenzó a estudiar Filosofía, carrera de la cual se tituló. En aquellos años ya componía; su primera composición seria fue un oratorio para la Virgen. Nunca fue alumno de Conservatorio y sólo a los 23 años inició estudios sistemáticos de música, como alumno particular de composición con Gustavo Becerra. Piano estudió con Alberto Spikin.

"Yo no tuve ningún tipo de formación en música popular", - dice-. "Me molestaba escuchar un bolero, y sólo lo aceptaba como algo cómico. Hasta los 30 años, para mí la verdadera música no incluía lo popular ". (Revista Adagio)

Su llegada a las expresiones de cultura popular fue a través de la literatura, en especial con los novelistas latinoamericanos.

"Creo que Cortázar, Vargas Llosa y García Márquez me apasionaron hasta tal punto que, cuando leí que sus personajes bailaban mambo, empecé a escuchar lo que había rechazado. Esto coincidió con un disco de Margot Loyola que llegó a mis manos en el año '66, introduciéndome en el mundo de las cantoras populares como Violeta Parra, sólo entonces accedí al encanto del bolero, del tango, de la música chilena y también del folklore latinoamericano. Pero yo no hacía nada que se refiriera a esto; todo estaba guardado en el inconsciente ". (Revista Adagio)

Desde esa época hasta la banda sonora del filme Coronación en el año 2000, Advis nunca más desconoció la riqueza rítmica y colorística de América. La combinación quizá lúdica de una cueca, y la mezcla rítmica en la "Suite Latinoamericana"- que es otra de sus piezas clave- dan cuenta de esa integración propia de su lenguaje.

Una de sus primeras canciones conocidas y que aún hoy resuena en la memoria es la canción "Nuestro Tiempo Terminó", que fuera interpretada por Villadiego en el Festival de la Canción de Viña del Mar en 1972 y más tarde formó parte del repertorio preferido de Gloria Simonetti. Además de ella, Quilapayún, Inti Illimani, Napalé, Quinteto Hindemith, Orquesta Sinfónica, Orquesta Filarmónica de Chile, Patricio Manns. Isabel Parra, Rolando Alarcón, Vítor Jara, Danai, Gloria Simonetti y Margot Loyola son algunos de las agrupaciones e intérpretes que han trabajado con él, ya sea a través de sus obras o como director artístico, y arreglador.

Siempre ha sido hombre activo y maestro innato de tantos y tantos músicos chilenos a quienes incentivó a descubrir la técnica de la construcción melódica de varias voces y el arte antiguo, pero a la vez impulso a crear en nuevas formas.

"Advis nos introdujo al contrapunto y nos entregó una concepción armónica que se ha convertido en característica de nuestro estilo. Con él comenzamos esa unión de la música popular latinoamericana y la técnica musical de conservatorio. Su propia música es eso. No todos los compositores logran captar el espíritu de la música folklórica". (Horacio Salinas)

Su música impresiona y sella a los artistas, quizá porque es una ventana abierta a nuevas propuestas que funden las tradiciones clásico románticas con algo provinciano y sencillo, elemento innato en este compositor.

"Mi educación musical fue muy simple, provinciana, sobre la base de la ópera italiana, Chopin y Tchaiovsky. El mundo musical que me influyo fue un mundo directo, sencillo. Me parece que de mi música, por lo tanto se desprende algo fácil que yo no mido. Quizá por eso guste. Está en el límite de lo popular, pero no con lo populachero. Está ayudad por un rigor formal". (Apsi, octubre, 1978)

Su obra de ideas vitales, combinaciones sonoras únicas sobrepasó las salsas de conciertos, caso emblemático es la "Cantata de Santa Maria de Iquique", interpretada en grandes escenarios del mundo por Quilapayún y el título más vendido en la historia de la música chilena. Tal recuperación de una historia real unida a la presencia de elementos folclóricos fusionados con aspectos doctos son la tónica del territorio Adviciano, que suma una tono de dramatismo post romántico con algo no casual de ironía, espontaneidad, dulzura e inquietud.

Su estilo abrió las puertas a un desarrollo musical insospechado que dio un sonido a Chile.
El manejo del contrapunto vocal, la instrumentación y la técnica así como la fluida relación texto música son aspectos notables en la creación de Advis.

"Las estructuras musicales que empleo existen más o menos desde el siglo XVII, las que por supuesto se fueron formando hace siglos. Esas son las que estén en casi todas las formas musicales, en las canciones populares, y las serias. La única diferencia que hay entre lo popular y lo serio es que hay mayor complejidad estructural en lo segundo. Lo que hago también tiene esa estructura. Algo compleja. Lo europeo radica también en otros elementos (modulaciones, melodías, etc.)."

"Yo no he pensado mi obra, y es importante decir que para mí se trata de un modo de hablar que no me avergüenza, porque sé perfectamente bien lo que estoy haciendo. Estoy consciente y orgulloso de esbozar lo latinoamericano, y creo que los latinoamericanos son los únicos que pueden hacerlo, y no Theodorakis, por ejemplo".

Y a la hora de definir qué es música chilena, Advis no habla de sí mismo sino que de un orden simbólico.

"El ser humano esta lleno de representaciones, desde que nace esta en un medio se representa a lo chileno con los cacharros de Quinchamalí, con el traje de huaso, el Chile de La Tirana y el Cerro Santa Lucía y también, por la música que se hizo en la década del '30 y del '40 con Clarita Solovera, Nacho Flores del Campo, Nicanor Molinare y Violeta Parra; uno se los representa como chileno. Ahora, que sean chilenos uno no lo sabe, pero la representación es esa. Somos un país producto de 200 años de Independencia y 300 años de coloniaje, en el que predomina la Colonia sobre la Republica. Somos un país híbrido. No sé si tiene una personalidad. Somos hibridaciones de la Colonia con Europa y muy poco mapuche".

Acepta que no hace las obras pensado en que sean chilenas y no da importancia a uno de los elementos que los especialistas destacan de su creación.

"Hago las cosas porque tengo ganas de hacerlas, si me gustan es lo importante. La gente ha hablado mucho y es muy simple. Lo que pasa es que el año '69 hice una obra en que necesité algo que estuviera bajo la guitarra, que es el bajo musical y entonces puse el cello, para mí era lo más normal que como músico tenía que hacer y la gente encontraba que eso pareciera que tiene importancia dentro de la música chilena. Además, el mezclar lo docto con lo popular".

Si bien, no reconoce filiación política en algún momento se declaró como humanista, uno que acepta que la historia es una historia de ingratitud, una historia de dolor. Así lo cantó, en esa magna historia de amor que nunca se ha presentado en Chile y que fue ovacionada en España en 1992, la sinfonía "Los Tres tiempos de América".

"Hombre de América, el canto que por ser tuyo, cantamos, es parecido a la niebla y también al desamparo. Porque las lluvias amargas llenan los aires de llanto; muerte nos tapa la cara, vida, se ha vuelto sarcasmo" dice la obra.